Las Fuerzas Armadas del Ecuador han iniciado una nueva fase operativa denominada de infiltración aérea táctica para combatir frontalmente al narcoterrorismo. Esta estrategia, ejecutada a través del Bloque de Seguridad, busca insertar tropas de élite con precisión quirúrgica en territorios donde la geografía impide el acceso por rutas convencionales. Al priorizar el sigilo y la velocidad, las autoridades pretenden recuperar el control territorial desde el aire, permitiendo intervenciones sorpresivas en enclaves estratégicos controlados por organizaciones criminales sin alertar a sus estructuras de vigilancia.
El fortalecimiento de estas capacidades de paracaidismo táctico se suma a la ofensiva total anunciada a inicios de año, que contempla el despliegue de 10.000 militares en Guayas, Manabí y Los Ríos. Según el Ministerio de Defensa, el dominio del espacio aéreo otorga una ventaja competitiva fundamental para desarticular búnkeres logísticos y bases de operaciones delictivas. Con esta medida, el Estado ecuatoriano busca reducir los índices de violencia y homicidios intencionales mediante acciones directas y de alta complejidad técnica en las zonas más conflictivas del país.








