Los quioscos instalados por el cabildo porteño en los pasos peatonales de la autopista Narcisa de Jesús presentan signos evidentes de abandono y falta de mantenimiento. En estructuras como la ubicada a la altura de la cooperativa Juan Pablo II, el óxido ha comenzado a afectar las puertas enrollables de locales que, a pesar de haber sido entregados en julio de 2023, permanecen cerrados. Según los moradores del sector, la iniciativa que buscaba fomentar el emprendimiento familiar y dinamizar la seguridad en los puentes no ha prosperado, convirtiendo estos espacios en puntos desaprovechados que los peatones prefieren cruzar con rapidez por temor a la delincuencia.
La situación en el norte de la ciudad difiere de lo que ocurre en la vía a la costa, donde en los kilómetros 11,8 y 14,2 algunos locales sí han logrado mantenerse operativos. En estos puntos, emprendedores capacitados ofrecen productos como bisutería, plantas y bebidas, contando además con la presencia de guardias de seguridad que incentivan a los usuarios a detenerse. Aunque las ventas son moderadas, los comerciantes ven en estos espacios una oportunidad para avanzar, destacando que la vigilancia constante es el factor diferencial que permite que los ciudadanos se sientan cómodos al realizar sus compras en la parte superior de las estructuras.
Residentes de sectores como El Limonal aseguran que la falta de información sobre cómo acceder al alquiler de estos locales y la percepción de inseguridad son las principales barreras para el éxito del proyecto en la Narcisa de Jesús. Mientras en la vía a la costa se solicita más promoción para despuntar las ventas, en el norte el panorama es de incertidumbre. Hasta el momento, se espera un pronunciamiento oficial por parte de las autoridades municipales respecto a los costos, requisitos de arrendamiento y las estrategias que se implementarán para reactivar estos minilocales y evitar que sigan deteriorándose por el desuso.








