Shanghai se consolida como uno de los destinos de turismo urbano más dinámicos de Asia, combinando arquitectura futurista, renovación de espacios históricos y una ambiciosa transformación de su infraestructura cultural.
La ciudad ha apostado por reconvertir antiguas zonas industriales en distritos creativos, paseos fluviales y centros de entretenimiento que atraen a visitantes interesados en experiencias modernas, gastronomía de alto nivel y planificación urbana de vanguardia.
Este modelo ha convertido a Shanghai en un laboratorio turístico donde conviven tradición, innovación y desarrollo económico, posicionándola como referencia global para ciudades que buscan reinventarse sin perder identidad.









