Las cadenas farmacéuticas en América Latina atraviesan una transformación estructural este 11 de febrero de 2026, impulsada por el envejecimiento poblacional, la digitalización y la necesidad de mayor acceso sanitario. Según análisis de McKinsey & Company, el modelo tradicional de dispensación está mutando hacia un formato híbrido que integra servicios clínicos de baja complejidad, teleconsultas y plataformas digitales para cerrar las brechas de atención en la región.
Ejes de la transformación sectorial
El nuevo rol de las farmacias se fundamenta en cuatro pilares estratégicos para mantener la competitividad y rentabilidad:
- Servicios Clínicos y Prevención: Ante el aumento de enfermedades crónicas, las farmacias se consolidan como puntos de proximidad para vacunación, monitoreo de pacientes y chequeos básicos.
- Omnicanalidad y Datos: Aunque el 75% de los consumidores valora la cercanía física, el 25% ya realiza compras online frecuentes. El uso de analítica predictiva permite personalizar promociones, mejorar la adherencia a tratamientos y optimizar inventarios.
- Protagonismo de Genéricos: La sensibilidad al precio ha elevado la cuota de mercado de los genéricos al 48% en prescripciones. Las cadenas apuestan por marcas propias para sostener márgenes en un entorno económico complejo.
- Eficiencia Logística: El quiebre de stock es la principal causa de pérdida de clientes (40%). La integración de Inteligencia Artificial para el pronóstico de demanda es ahora una prioridad en los directorios regionales.
Desafíos hacia el futuro
La transición hacia “ecosistemas de bienestar” exige a las empresas superar retos operativos y regulatorios. La tendencia para este año apunta a la consolidación de modelos de suscripción y alianzas con healthtechs para ofrecer servicios de nutrición y salud mental. Las cadenas que logren transformar su operación en plataformas de salud conectadas serán las que lideren el crecimiento en el mercado latinoamericano durante 2026.








