Según el periodista Ian Halperin en su libro Controversy: Sex, Lies and Dirty Money by The World’s Powerful Elite, Jeffrey Epstein estaba obsesionado con la princesa Magdalena de Suecia, hija de los reyes Carlos Gustavo y Silvia. Durante su estancia en Nueva York —tras romper su compromiso y trabajar en la ONG de su madre—, Epstein la describía como “la persona de la realeza más sexy del mundo” y afirmaba a allegados que “la iba a conseguir”.
No se limitó a la admiración: ordenó a empleados espiarla en secreto y recolectar docenas de fotos, especialmente de sus pies, que le fascinaban. Halperin detalla en entrevista a Svensk Dam que esta fijación era unilateral y perturbadora.

El artículo aclara que, pese a rumores y menciones en archivos desclasificados sobre Mette-Marit de Noruega (cuya amistad con Epstein genera crisis en su país) y Sofía de Suecia (presentada a él en 2005 sin contacto posterior), la verdadera obsesión del magnate era Magdalena.
Hoy, la princesa vive en Suecia con su esposo Chris O’Neill y sus tres hijos, combina actos oficiales con su empresa cosmética MinLen (lanzada en 2025).










