El Congreso de los Estados Unidos se encuentra en una carrera contra el reloj para alcanzar un acuerdo presupuestario antes de la medianoche de este viernes. La falta de consenso pone en riesgo el financiamiento de dependencias críticas del Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y la Guardia Costera. En caso de no concretarse un pacto, el personal considerado esencial de estas oficinas deberá continuar con sus funciones sin garantía de pago inmediato. Paradójicamente, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, centro de la disputa legislativa, cuenta con protección financiera a corto plazo debido a asignaciones especiales aprobadas anteriormente.
La aprobación del presupuesto está condicionada por la minoría demócrata a la implementación de diez reformas generales al funcionamiento del servicio de inmigración, motivadas por incidentes críticos en la aplicación de políticas migratorias. Entre las demandas destacan la eliminación de operativos en escuelas, hospitales e iglesias, el fin del uso de equipo militar y la prohibición del uso de fuerza letal. El liderazgo demócrata, encabezado por Hakeem Jeffries, sostiene que es imperativo realizar cambios drásticos en el comportamiento de los agentes antes de liberar nuevos fondos, tras denunciar casos de brutalidad que han afectado incluso a ciudadanos estadounidenses.








