La escasez de combustible en Cuba ha provocado la salida gradual de turistas, en medio de apagones prolongados, cancelaciones de vuelos y cierres temporales de hoteles. Varios países desaconsejaron viajar a la isla mientras aerolíneas canadienses y rusas envían vuelos para repatriar pasajeros. La falta de petróleo, agravada por restricciones a suministros externos, afecta también el transporte interno y la operatividad aeroportuaria.

El turismo, segunda fuente de divisas del país, sufre un fuerte impacto que compromete ingresos esenciales para importaciones. Trabajadores del sector reportan una drástica reducción de actividad y advierten un escenario complejo para el año, tras la caída acumulada desde la pandemia









