El Vaticano instó a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a suspender las ordenaciones de nuevos obispos anunciadas, al advertir que realizar consagraciones sin mandato del Papa implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial. La advertencia fue comunicada tras una reunión entre el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y el superior general de la FSSPX, Davide Pagliarani, en medio de tensiones doctrinales que se arrastran desde el Concilio Vaticano II.
La Santa Sede propuso abrir un camino de diálogo teológico para abordar las divergencias sobre la interpretación del Concilio y definir los requisitos mínimos para una plena comunión con la Iglesia Católica, así como un eventual estatuto canónico para la sociedad. El antecedente más grave ocurrió en 1988, cuando la ordenación de obispos sin autorización papal derivó en excomuniones decretadas por Juan Pablo II, luego levantadas por Benedicto XVI. La respuesta de la FSSPX será evaluada por su consejo antes de comunicar una decisión formal al Vaticano








