Un exintegrante de la élite informática de Corea del Norte aseguró que el régimen financia parte de su programa nuclear mediante una red de especialistas en ciberoperaciones que trabajan infiltrados en empresas extranjeras. Según el testimonio de Anton Koh, recogido por The Wall Street Journal y respaldado por informes citados por la división Mandiant de Google, estos operadores actúan principalmente desde China y Rusia, utilizando identidades robadas para obtener empleos remotos y generar ingresos en moneda extranjera. Un consorcio internacional indicó que estas actividades habrían producido hasta 800 millones de dólares en 2024, eludiendo sanciones internacionales.
Koh relató que los trabajadores son seleccionados desde jóvenes por su talento en programación y enviados al exterior bajo estricta supervisión. El 90 % de sus ingresos sería entregado al régimen, mientras mantienen jornadas extensas y vigilancia constante. El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que ciudadanos estadounidenses facilitaron en 2023 el acceso de estos operadores a más de un centenar de empresas. Informes de la ONU y expertos en ciberseguridad sostienen que la estrategia se expandió durante la pandemia, cuando el trabajo remoto permitió ocultar con mayor facilidad la ubicación real de los programadores. El caso evidencia el alcance global de las operaciones digitales norcoreanas y el desafío que representan para la seguridad internacional








