La escasez de combustible en Cuba comienza a sentirse con mayor fuerza en los mercados agrícolas de La Habana, donde el encarecimiento del transporte impacta directamente en la distribución y el precio de frutas y verduras. Tras la suspensión del suministro preferencial de crudo venezolano, luego del derrocamiento de Nicolás Maduro, la isla enfrenta un escenario de racionamiento que obliga a trabajadores como Norbys, de 52 años, a caminar hasta 45 minutos para llegar a su puesto en Playa. Vendedores y clientes coinciden en que algunos productos no llegan por falta de gasolina, mientras el mercado negro fija precios desorbitados para el combustible
El efecto se agrava con el alza del dólar en el mercado informal, que superó los 500 pesos el 11 de febrero, encareciendo todos los bienes básicos, incluido el pan. Aunque no se percibe aún un desabastecimiento masivo, existe preocupación por un posible descontrol en el comercio informal. El Gobierno cubano activó un plan de contingencia con racionamiento severo, teletrabajo y suspensión de clases presenciales universitarias. En paralelo, España y México anunciaron envíos de ayuda humanitaria con alimentos y productos de higiene.








