Mario Gargiulo, un antiguo teniente coronel de 89 años, protagonizó la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno en la Arena de Verona tras ser reconocido como el voluntario de mayor edad del evento. El ciudadano italiano, que también posee la nacionalidad estadounidense tras una extensa carrera militar, se inscribió entre los 18.000 colaboradores para revivir la experiencia que marcó su juventud en 1956. En aquella ocasión, Gargiulo viajó solo a Cortina d’Ampezzo con apenas 20 años, alojándose en habitaciones sin calefacción para presenciar el patinaje artístico, un hecho que cimentó su pasión por el espíritu de hermandad deportiva internacional.
Tras jubilarse en 1994 y haber servido en destinos como Vietnam, Alemania y Rusia, el veterano solicitó formalmente su participación en esta edición para aportar su experiencia y vitalidad. Los organizadores le otorgaron un papel estelar en el cierre del certamen, donde compartió escenario con jóvenes voluntarios que destacaron su incansable energía. Gargiulo, quien enviudó y tiene una descendencia de tres hijos y siete nietos, expresó su asombro ante el reconocimiento recibido, subrayando que el deporte constituye un vínculo común capaz de trascender fronteras y edades en un contexto global de paz.








