En un nuevo escalamiento de las hostilidades en el Golfo de Omán, las fuerzas de Estados Unidos ejecutaron la denominada Operación Epic Fury, logrando el hundimiento de una fragata ligera clase Jamaran. Según los reportes del CENTCOM, el ataque no solo neutralizó esta unidad de superficie, sino que también causó daños severos en el cuartel general naval de Irán y en múltiples instalaciones de mando de la Guardia Revolucionaria. El presidente Donald Trump ratificó la magnitud de la operación, asegurando que la ofensiva continuará hasta mermar por completo la capacidad naval estratégica de la República Islámica.
Perfil de la fragata clase Jamaran
Este tipo de buque representa uno de los mayores esfuerzos de la industria de defensa iraní por lograr autonomía tecnológica en el mar.
- Capacidad ofensiva: Equipada con misiles antibuque, sistemas antiaéreos, torpedos y un cañón principal de 76 mm.
- Dimensiones: 95 metros de eslora y un desplazamiento de aproximadamente 1.500 toneladas.
- Antecedentes de la clase: La flota Jamaran ha sufrido varios incidentes previos, incluyendo el encallamiento del IRIS Damavand en 2018 y el hundimiento por fallas estructurales del IRIS Sahand en 2024 durante tareas de mantenimiento.
Impacto estratégico y situación del liderazgo
Además de la pérdida de activos navales, la Operación Epic Fury ha atacado directamente la infraestructura de drones y misiles de Irán. La jornada ha estado marcada por la incertidumbre respecto al mando iraní; aunque el CENTCOM confirmó la destrucción de nodos de comunicación clave, las versiones sobre el estado del líder supremo Alí Jameneí han generado reportes contradictorios entre las agencias internacionales y las fuentes oficiales de Teherán.








