China recordó este fin de semana el duodécimo aniversario de la desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, un misterio que continúa latente en la memoria colectiva del gigante asiático. El avión, que desapareció en 2014 con 239 personas a bordo, transportaba a 153 ciudadanos chinos con destino a Pekín. Ante esta fecha simbólica, las autoridades malasias ratificaron su compromiso de mantener informadas a las familias, mientras la empresa Ocean Infinity prosigue con las labores de exploración submarina bajo un contrato condicionado al hallazgo de los restos, aunque las operaciones más recientes en el sur del Índico no han arrojado resultados positivos.
El impacto del caso se mantiene vigente en las plataformas digitales chinas, donde etiquetas relacionadas con la búsqueda acumularon cerca de 38,6 millones de lecturas en la red social Weibo en las últimas 24 horas. Mientras algunos usuarios debaten teorías de conspiración y expresan escepticismo sobre los anuncios oficiales, la mayoría manifiesta una profunda empatía hacia los familiares de las víctimas. El deseo de que la verdad salga a la luz pronto sigue siendo el clamor principal de una sociedad que no olvida el desvío de la ruta original de la aeronave hace más de una década.
A pesar de las múltiples misiones internacionales que han rastreado decenas de miles de kilómetros cuadrados en el lecho marino, el paradero exacto del aparato sigue sin esclarecerse. La investigación oficial sostiene que el avión voló durante varias horas tras perder contacto, para finalmente caer al océano una vez agotado el combustible. Doce años después, la falta de evidencias físicas concluyentes mantiene abierta una de las mayores incógnitas de la aviación moderna y una herida abierta para las familias que aún esperan respuestas definitivas.








