El mercado energético global enfrenta una nueva fase de inestabilidad tras el ataque con drones que paralizó la refinería de Ruwais, la más importante de los Emiratos Árabes Unidos. Amin Nasser, director ejecutivo de Saudi Aramco, calificó de catastróficas las consecuencias para la economía mundial si la ofensiva militar en la región se prolonga. Ante el bloqueo del estrecho de Ormuz, la petrolera saudí intenta desviar gran parte de sus exportaciones hacia el mar rojo. Mientras tanto, en Washington, el secretario de guerra Pete Hegseth anunció que las fuerzas estadounidenses ejecutan este martes la jornada de bombardeos más intensa sobre territorio iraní, enfocándose en neutralizar capacidades navales y centros logísticos que Teherán utiliza para obstaculizar el flujo comercial.
La incertidumbre bélica impactó de inmediato en Wall Street, donde los principales índices bursátiles cotizan a la baja, revirtiendo el breve optimismo generado por declaraciones políticas previas. El petróleo frenó su tendencia a la baja y se estabilizó por encima de los 90 dólares por barril, acumulando un incremento cercano al 34% desde que estalló el conflicto. En Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que las operaciones militares contra los objetivos estratégicos en Irán aún no han concluido. Por su parte, los portavoces de la guardia revolucionaria iraní mantienen su postura de impedir el suministro de combustible hacia occidente como respuesta a la presión militar extranjera en sus costas.








