La industria del chocolate atraviesa una transformación drástica debido a la volatilidad extrema del mercado del cacao, que ha llevado a empresas como Hershey a reformular sus productos emblemáticos. Brad Reese, nieto de HB Reese (inventor de los famosos Peanut Butter Cups), desató una polémica tras denunciar que nuevos lanzamientos, como los corazones de San Valentín de la marca, han reemplazado el chocolate con leche por una cobertura saborizada compuesta principalmente por azúcar y aceites vegetales. Según Reese, la falta de cacao real ha convertido a estos dulces en productos sin sabor, afectando el legado y la confianza que los consumidores depositaron en la marca durante décadas.
El encarecimiento del cacao, que alcanzó los $12.000 por tonelada en 2024 tras años de sequías y enfermedades en las plantaciones de África Occidental, ha forzado a las empresas a recurrir a la “reduflación” (vender menos por el mismo precio) o a la reformulación directa. Alexis Villacis, economista ecuatoriano de la Universidad Estatal de Ohio, señala que marcas internacionales incluso están eliminando el cacao por completo, sustituyéndolo por alternativas de laboratorio hechas de semillas de girasol y uva fermentadas. Mientras que en Europa las regulaciones son estrictas y obligan a etiquetar estos productos como “sabor a chocolate”, en Estados Unidos las normativas permiten más flexibilidad, dejando en manos del consumidor la tarea de leer minuciosamente las etiquetas para distinguir entre el chocolate auténtico y las imitaciones.








