El Gobierno del presidente Daniel Noboa se prepara para lanzar este fin de semana una ambiciosa ofensiva militar destinada a desmantelar las estructuras financieras de las organizaciones criminales en el país. En una entrevista reciente, el ministro del Interior, John Reimberg, explicó que, tras un 2025 enfocado en la captura de cabecillas, la estrategia de este año se centrará en atacar directamente la “economía criminal”, priorizando el combate a la minería ilegal y al narcotráfico. Según el funcionario, estas operaciones serán de una “magnitud mayor” a las anteriores y contarán con un fuerte despliegue de tropas.
Para facilitar el movimiento de las fuerzas armadas y garantizar la seguridad de los civiles, se ha decretado un toque de queda del 15 al 30 de marzo en las provincias de Guayas, El Oro, Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos. Esta medida coincide con un estrechamiento de los lazos de seguridad entre Ecuador y la administración de Donald Trump, que recientemente confirmó la apertura de la primera oficina de campo del FBI en el país. El operativo conjunto busca frenar la escalada de violencia que llevó la tasa de homicidios a niveles récord en 2025, consolidando una fase de cooperación militar y logística sin precedentes con Washington.








