La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos resolvió declarar la emergencia nacional en todo el territorio ecuatoriano debido a los severos efectos de la actual temporada de lluvias. Según explicó la titular de la entidad, Carolina Lozano, la decisión responde a los daños críticos registrados en la red vial, la infraestructura pública y los medios de vida de la población. Esta declaratoria técnica busca fortalecer la capacidad de respuesta del Estado ante una escalada del temporal que ha impactado al 85% de los cantones del país, permitiendo una movilización de recursos más ágil para atender las zonas afectadas.
Las estadísticas oficiales revelan una situación alarmante, con un aumento del 56 % en la frecuencia de los eventos naturales durante los últimos días. En lo que va de la temporada, Ecuador suma 11 personas fallecidas y un total de 1.662 eventos adversos, entre los que destacan inundaciones y deslizamientos de tierra de gran magnitud. Lozano enfatizó que el impacto directo sobre la ciudadanía ha crecido exponencialmente, lo que justifica la extensión de esta medida por un periodo de 60 días para evitar que los daños sigan extendiéndose a áreas que aún permanecen vulnerables.
Previamente, el 27 de febrero, el Gobierno ya había activado una emergencia regional de 90 días para siete provincias específicas, incluyendo Esmeraldas, Manabí y Los Ríos; sin embargo, la intensidad de las precipitaciones obligó a elevar el nivel de alerta a escala nacional. Con la vigencia de este nuevo decreto, todas las instituciones públicas deberán priorizar la protección de los habitantes y la rehabilitación de los servicios básicos. La Secretaría mantiene un monitoreo constante en las 24 provincias para coordinar la asistencia humanitaria y la reparación de las vías de comunicación obstruidas por el lodo y el agua.








