El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró este viernes que el actual líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, se encuentra herido y posiblemente desfigurado tras los ataques que acabaron con la vida de su padre al inicio del conflicto. Durante una rueda de prensa, el jefe del Pentágono cuestionó la capacidad de liderazgo del sucesor, señalando que los comunicados recientes emitidos por el régimen carecen de registros de voz o video que confirmen su estado actual. Según el funcionario, esta situación refleja la vulnerabilidad de la cúpula de poder iraní ante la ofensiva conjunta lanzada por Washington e Israel.
Hegseth fue enfático al señalar que Irán ha perdido prácticamente toda su capacidad para defenderse de los bombardeos constantes. El alto mando estadounidense aseguró que la Fuerza Aérea, la Armada y los sistemas de defensa antiaérea del país persa han sido destruidos, dejando sus cielos desprotegidos. Además, afirmó que los arsenales de misiles y drones están siendo interceptados o eliminados antes de ser operativos, lo que imposibilitaría a la nación asiática fabricar nuevas armas en el corto plazo debido a la devastación de su infraestructura militar.
La evaluación del Pentágono sugiere que el debilitamiento de las estructuras de mando y la desaparición de las defensas estratégicas han dejado al régimen en una posición de extrema fragilidad. Mientras las operaciones militares continúan, el gobierno estadounidense sostiene que la efectividad de sus ataques ha neutralizado los lanzadores de misiles enemigos, reduciendo drásticamente cualquier intento de contraofensiva. Por el momento, la comunidad internacional observa con cautela la falta de pruebas visuales sobre la condición física del nuevo líder supremo, lo que alimenta las versiones sobre su incapacidad operativa.








