Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, protagonizó un momento de gran tensión emocional durante su última declaración ante el tribunal de Oslo, donde se desarrolla el juicio en su contra por varios delitos graves. Entre lágrimas, el acusado afirmó que la presión pública y mediática ha cambiado completamente su vida y su identidad.
“Ya no soy Marius, soy un monstruo”, expresó ante el juez, al referirse al impacto que el caso ha tenido en su reputación y en su vida personal. Borg señaló que ha perdido gran parte de su círculo social y que vive con un fuerte sentimiento de aislamiento.
El joven enfrenta decenas de cargos, entre ellos acusaciones de agresión y violación, un proceso que ha generado gran atención mediática en Noruega y otros países. Según el tribunal, la sentencia podría conocerse en los próximos meses, mientras Borg permanece en prisión preventiva.









