La interrupción de tratamientos con medicamentos de nueva generación para la obesidad, como la semaglutida (Ozempic o Wegovy), provoca una recuperación promedio del 60 % del peso perdido al cabo de un año. Según una investigación publicada en la revista EClinicalMedicine, tras este periodo el peso tiende a estabilizarse, permitiendo que los pacientes conserven una reducción real del 25 % de lo que lograron bajar inicialmente. Los científicos de Cambridge explican que estos fármacos actúan como un “freno biológico” al apetito; por tanto, al retirar la medicación, el hambre regresa y genera un aumento acelerado de masa corporal durante los primeros meses.

El estudio, basado en el análisis de 3.200 pacientes, destaca que la adherencia es uno de los mayores retos: solo el 50 % de quienes inician el tratamiento resiste el primer año y apenas el 25 % llega al segundo. Además de la recuperación de peso, los expertos muestran preocupación por la composición corporal, ya que una parte significativa de lo perdido durante el tratamiento es masa muscular. Por ello, recomiendan que el uso de estos fármacos sea complementado con cambios permanentes en la dieta y el ejercicio para mitigar los riesgos de recuperar principalmente grasa y terminar en una condición metabólica peor a la inicial.








