El incremento inusual de las temperaturas durante este mes ha puesto a los vehículos livianos bajo un escenario de estrés térmico severo. Según Marco Vinicio Noroña Merchán, investigador de la Escuela de Ingeniería Automotriz de la UIDE, la batería es uno de los componentes más vulnerables: el calor acelera la corrosión de sus placas internas y evapora el electrolito, lo que puede reducir su vida útil a la mitad. Este fenómeno se suma a la degradación de elementos elastoméricos como mangueras y correas, que tienden a endurecerse y agrietarse, aumentando el riesgo de fugas críticas.
El sistema de refrigeración también opera al límite, especialmente en ciudades como Guayaquil, donde el tráfico intenso reduce el flujo de aire hacia el radiador. La combinación de una menor viscosidad del aceite por el calor y un sistema de enfriamiento exigido eleva significativamente el riesgo de sobrecalentamiento y desgaste interno del motor. Ante este panorama, donde la sensación térmica en abril ha subido un 25% respecto a hace cinco años, los expertos enfatizan que la prevención mecánica ya no es opcional, sino una necesidad estructural para la operatividad del vehículo.
Recomendaciones para proteger su vehículo:
- Sistema de enfriamiento: Utilizar solo refrigerantes certificados; el agua o productos de baja calidad favorecen la corrosión y el sobrecalentamiento.
- Gestión de la batería: Revisar el estado de carga y bornes, especialmente si el acumulador tiene más de tres años de uso.
- Hábitos de conducción: Evitar la circulación y la exigencia del motor en las horas de mayor radiación (10:00 a 15:00) y en congestionamientos prolongados.
- Neumáticos: Verificar la presión regularmente, ya que el calor ambiental incrementa la presión interna de las llantas, aumentando el riesgo de deformaciones.
- Protección térmica: Estacionar en zonas sombreadas para reducir la temperatura del habitáculo y la carga térmica sobre los fluidos del motor.
- Mantenimiento: Respetar estrictamente los intervalos de cambio de aceite; un lubricante degradado pierde su capacidad de protección ante el calor extremo.








