El organismo rector del fútbol mundial ha manifestado su firme oposición ante la decisión de elevar los precios del transporte ferroviario hacia el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Durante la próxima Copa del Mundo, los aficionados deberán desembolsar 150 dólares por un trayecto de ida y vuelta, una cifra que representa un incremento doce veces superior al coste habitual del servicio. Este recinto deportivo, clave en la infraestructura del certamen, será sede de ocho encuentros, incluyendo la esperada final programada para el 19 de julio, lo que convierte la movilidad de los asistentes en una prioridad operativa para la entidad.
Ante este panorama, la FIFA ha calificado la medida como un acto arbitrario, señalando que exigir al organismo que asuma dichos costes financieros carece de precedentes en la historia de la competición. La cúpula del fútbol internacional cuestiona la lógica detrás de este ajuste tarifario impuesto por el comité organizador local y la empresa de transporte encargada. Esta tensión financiera pone de relieve las dificultades logísticas y presupuestarias que emergen en la organización de un evento de tal magnitud, donde la coordinación entre las autoridades locales y los entes rectores del deporte es fundamental para garantizar la accesibilidad de los espectadores.








