La sequía en los estados contiguos de Estados Unidos ha alcanzado niveles récord para esta época del año, afectando a más del 61% del territorio continental. Según el Monitor de Sequía, regiones como el sureste y el oeste presentan condiciones de moderadas a excepcionales, marcando las cifras más altas registradas desde el año 2000. Los expertos de la NOAA advierten que marzo fue el tercer mes más seco en la historia del país, solo superado por el fenómeno del Dust Bowl en 1934. Esta situación se agrava por los niveles inusualmente bajos de nieve en las montañas, que funcionan como la principal reserva de agua para la temporada de verano.
El fenómeno está impulsado por un déficit de presión de vapor sin precedentes, lo que incrementa la absorción de humedad del suelo de manera exponencial. Esta resequedad extrema del terreno eleva drásticamente el riesgo de incendios forestales y amenaza la producción agrícola, lo que podría derivar en un aumento global de los precios de los alimentos. Especialistas de la Universidad de Arizona y de UCLA señalan que, aunque la variabilidad natural influye, el cambio climático antropogénico está intensificando estas olas de calor y sequías. La falta de acuerdos sobre el manejo del río Colorado y el bajo nivel de los embalses complican el panorama hídrico para los próximos meses.








