El informe anual sobre ‘La situación de los derechos humanos en el mundo’ publicado por Amnistía Internacional señala que el primer año del segundo mandato de Donald Trump ha provocado un grave deterioro del Estado de derecho en Estados Unidos. El documento detalla que, desde su toma de posesión, el mandatario adoptó medidas sin precedentes para socavar las instituciones, incluyendo una ofensiva directa contra el poder judicial, los medios de comunicación y la libertad académica. Estas acciones se complementaron con el desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y una serie de indultos a simpatizantes que, según la organización, menoscaban la justicia y la equidad.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia recae sobre las políticas migratorias, descritas por la organización como una agenda que deshumaniza y criminaliza a los solicitantes de asilo a través de órdenes ejecutivas. El informe destaca la militarización del control migratorio y la creación de nuevos centros de detención, mencionando incidentes violentos en Minesota y la suspensión del Programa de Admisión de Refugiados. Asimismo, se reporta una fuerte represión contra las protestas universitarias y un recorte de fondos federales a instituciones educativas que cuestionaron las políticas oficiales, afectando también a docentes y estudiantes internacionales.
En el ámbito social, el informe registra un retroceso significativo en los derechos del colectivo LGTBI y en la salud reproductiva, debido al cierre de clínicas por falta de financiación. Las cifras de violencia policial también generan alarma, con 1143 muertes por disparos de agentes en 2025, donde la población negra se vio afectada de manera desproporcionada. Finalmente, el reporte subraya la reactivación de las ejecuciones federales, la continuidad de las detenciones arbitrarias en Guantánamo y la reversión de normativas climáticas fundamentales, consolidando un panorama de retroceso en las libertades fundamentales del país.








