El Consejo Nacional Electoral (CNE) reveló que el padrón electoral pasivo ha experimentado un crecimiento acelerado, pasando de 607.417 personas en 2020 a 1.302.535 en abril de 2026. Este registro agrupa a los ciudadanos que no han ejercido su derecho al voto en las últimas cuatro elecciones sucesivas y que tampoco han realizado trámites administrativos ante el organismo. Las provincias de Guayas, Pichincha y Azuay concentran la mayor cantidad de electores en esta condición, la cual afecta principalmente a la población migrante que, al residir en el exterior, posee el beneficio del voto facultativo pero no suele registrarse ni participar en los procesos nacionales.
De acuerdo con el Código de la Democracia, quienes constan en este registro no pueden sufragar el día de las elecciones, recibiendo únicamente un certificado de presentación por parte de la junta receptora del voto. Sin embargo, el CNE mantiene abierta la posibilidad de habilitación para aquellos interesados en retornar al padrón general, estableciendo como fecha límite el 24 de junio de 2026. Este proceso de depuración es fundamental para la elaboración del registro electoral preliminar, que tras una fase de reclamos y correcciones por fallecimientos o cambios de domicilio, se publicará de forma definitiva el próximo 2 de julio para los futuros comicios.








