La proliferación de las denominadas taxirrutas en el casco central de Guayaquil es una respuesta directa a los vacíos en la oferta formal de transporte público, según reconoció Camilo Ruiz, vocero de la Autoridad de Tránsito y Movilidad (ATM). La entidad ha detectado al menos 12 puntos críticos donde opera este servicio informal, especialmente en calles como Pío Montúfar, 9 de Octubre, Olmedo, Vélez y Lorenzo de Garaicoa. Aunque la Ley Orgánica de Transporte Terrestre prohíbe esta modalidad, la demanda persiste debido a que los ciudadanos priorizan la rapidez, la ausencia de transbordos y tarifas competitivas en sus traslados diarios.
El análisis de la ATM revela que una parte considerable de los usuarios de estas rutas busca movilizarse hacia cantones vecinos como Durán, Daule y Samborondón. Ruiz señaló que, además de la agilidad, la seguridad se ha convertido en una variable de peso para que las personas opten por el transporte informal frente al sistema tradicional. Como respuesta operativa, se han ejecutado más de 40 operativos y emitido 120 citaciones en meses recientes; no obstante, el funcionario admitió que estas acciones son paliativas y que la solución real requiere una reestructuración profunda de la conectividad cantonal.
Para resolver el problema de fondo, la municipalidad estudia la implementación de rutas directas de buses o sistemas como la Metrovía que conecten Guayaquil con zonas de alta demanda laboral, como La Aurora. La propuesta incluye una posible integración tarifaria que permita viajar entre cantones con un solo pago. Ruiz enfatizó que estas mejoras no dependen de grandes obras civiles, sino de gestiones técnicas y acuerdos institucionales entre los municipios vecinos. Mientras estas soluciones estructurales se concretan, la ATM mantendrá controles permanentes en los paraderos identificados para mitigar la expansión de la informalidad.








