La policía de Sri Lanka ejecutó una operación sin precedentes en el Aeropuerto Internacional Bandaranaike tras hallar un cargamento de estupefacientes oculto en el equipaje de 22 monjes budistas. Los detenidos, quienes regresaban de un viaje desde Tailandia, transportaban el cannabis en maletas con dobles fondos especialmente diseñados para evadir los controles aduaneros. Según el reporte oficial, el valor de la sustancia incautada asciende a 3,45 millones de dólares, convirtiéndose en el mayor decomiso registrado en la historia de dicha terminal aérea por parte de miembros del clero.
Las investigaciones preliminares sugieren que el grupo fue reclutado por una red organizada de tráfico de drogas, la cual habría financiado los traslados y la logística del viaje. La Oficina de Narcóticos de la Policía analiza los vínculos de los implicados con estructuras criminales locales para determinar el alcance de la infiltración en las instituciones religiosas. En cumplimiento con la estricta legislación vigente en el país asiático, los sospechosos enfrentan cargos penales graves que podrían derivar en detenciones indefinidas o condenas a prisión de larga duración.








