El secretario de Defensa, Pete Hegseth, compareció ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes para detallar el impacto financiero de las hostilidades con Irán iniciadas en febrero. Durante la sesión, el funcionario reveló que se han invertido 25.000 millones de dólares en apenas dos meses, destinados principalmente a la reposición de municiones críticas y operaciones navales. Hegseth justificó la cifra como una necesidad para frenar las ambiciones nucleares de Teherán y solicitó un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para el próximo año, con el fin de modernizar el arsenal frente a potencias como China y Rusia.
La audiencia estuvo marcada por fuertes tensiones políticas debido a la ausencia de una autorización formal del Congreso para el conflicto. Legisladores demócratas calificaron la estrategia de “presión máxima” como peligrosa, mientras que algunos republicanos criticaron la reciente purga de altos mandos militares realizada por Hegseth. Por su parte, el secretario de Defensa arremetió contra quienes cuestionan el gasto bélico, calificando sus posturas de “derrotistas”. En tanto, el bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz mantiene el precio del crudo por encima de los 100 dólares, agravando la presión económica global.








