Tras no concretar un rescate financiero y enfrentar su segunda bancarrota, Spirit Airlines oficializó el cese total de sus actividades comerciales. La medida ha generado un impacto directo en Ecuador, específicamente en Guayaquil, donde la cancelación de rutas hacia Fort Lauderdale dejó a decenas de viajeros sin transporte desde la madrugada de este sábado. La compañía, afectada por el alza en los combustibles y una crisis financiera arrastrada desde la pandemia, recomendó a sus usuarios no acudir a las terminales aéreas, ya que todos los vuelos han sido suspendidos y el servicio de atención al cliente ha quedado inhabilitado.
Respecto a la recuperación del dinero, la empresa informó que quienes adquirieron boletos directamente con tarjetas de crédito o débito recibirán un reembolso automático, mientras que aquellos que compraron mediante agencias de viajes deberán gestionar el reclamo con dichas intermediarias. Ante la emergencia, aerolíneas como Avianca y JetBlue han activado planes de protección para los pasajeros afectados, ofreciendo opciones de reubicación y tarifas de rescate. Este cierre no solo supone un desafío para la conectividad de bajo costo en la región, sino que también deja a cerca de 17.000 trabajadores sin empleo y proyecta un posible encarecimiento en las rutas donde la operadora amarilla era el principal competidor.








