La tensión en el golfo Pérsico ha escalado drásticamente este lunes 4 de mayo de 2026, tras un ataque con drones lanzados desde Irán que desató un incendio de grandes proporciones en la Zona Industrial Petrolera de Fujairah (FOIZ). El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos confirmó que sus sistemas de defensa interceptaron varios proyectiles y aeronaves no tripuladas, aunque no pudieron evitar el impacto en las infraestructuras estratégicas que permiten al país exportar crudo sin transitar por el estrecho de Ormuz. Simultáneamente, el gobierno emiratí denunció un acto de “piratería” por parte de la Guardia Revolucionaria iraní contra un buque cisterna de la compañía ADNOC en aguas del estrecho, elevando el nivel de alerta regional tras casi un mes de cese al fuego.
Estos incidentes coinciden con la puesta en marcha del “Proyecto Libertad”, una operación de escolta naval liderada por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump para reabrir el tráfico comercial en la zona. Mientras Washington asegura haber escoltado con éxito a dos buques mercantes, Teherán ha respondido publicando un nuevo mapa que expande sus pretensiones de control territorial sobre el estrecho y sus alrededores. La jornada, marcada por versiones cruzadas sobre ataques a naves de guerra estadounidenses desmentidos por el Comando Central, pone en duda la estabilidad de la tregua vigente y amenaza con desestabilizar nuevamente el suministro energético global en un punto por donde circula el 20% de los hidrocarburos del mundo.








