Perú ha adjudicado la construcción de un nuevo megapuerto en San Juan de Marcona, Ica, un proyecto que se suma a la influencia del ya operativo megapuerto de Chancay y que proyecta iniciar sus funciones en 2029. Desde el sector portuario de Ecuador, este avance se observa con atención, aunque se aclara que la operación peruana no sustituye a la local. Según Iliana González, directora ejecutiva de la Asociación de Terminales Portuarios del Ecuador (Asotep), la carga propia de un país debe manejarse en sus terminales por eficiencia y cercanía; por tanto, Chancay funciona actualmente como un nodo complementario y estratégico que permite conexiones directas con Asia para buques de gran calado.
A pesar del crecimiento peruano, el sistema portuario ecuatoriano mantiene una hoja de ruta enfocada en la competitividad y la inversión. Asotep señala que los puertos privados del país proyectan inversiones que alcanzarán los 807 millones de dólares hacia 2030, destinados a modernización, seguridad y digitalización. Para competir en este nuevo escenario regional, se enfatiza la necesidad de avanzar en la segunda fase de profundización del canal de acceso al puerto de Guayaquil para alcanzar los 14 metros de calado, además de mejorar la infraestructura vial. El desafío para Ecuador radica en fortalecer su eficiencia logística frente a una red regional cada vez más integrada y tecnificada.








