Envolver el pasaporte en papel de aluminio se ha vuelto una recomendación popular debido a la tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia) que incorporan los documentos modernos. Estos chips almacenan información sensible como nombres y fotografías, los cuales, en teoría, podrían ser vulnerados mediante el “skimming” o lectura a distancia con dispositivos electrónicos. El aluminio funciona bajo el principio de la “jaula de Faraday”, actuando como una barrera conductora que bloquea las ondas electromagnéticas e impide que lectores externos accedan a la información del chip.
Aunque el método es técnicamente fundamentado y accesible, especialistas advierten que no es infalible debido a la fragilidad del material, que puede romperse y perder su efectividad. Si bien el riesgo de este tipo de robos no es masivo, se recomienda su uso principalmente en entornos muy concurridos como aeropuertos. Como alternativa más duradera y práctica, existen en el mercado fundas con bloqueo RFID diseñado específicamente para este fin, evitando las incomodidades o demoras que podría causar el uso manual de papel de aluminio durante los controles migratorios.








