Irán analiza este jueves la última propuesta de acuerdo presentada por el gobierno de Donald Trump con el objetivo de poner fin a las hostilidades en Oriente Medio y levantar el bloqueo en el estrecho de Ormuz. Este paso fronterizo es vital para el comercio mundial, ya que por él circula una quinta parte del petróleo y gas licuado consumido a nivel global. Tras el anuncio de posibles avances en la negociación, los mercados reaccionaron con optimismo: las bolsas asiáticas registraron alzas significativas y el precio del petróleo cayó por debajo de los 100 dólares, alejándose de los máximos de 126 dólares alcanzados durante el pico del conflicto.
El acercamiento diplomático se produce tras un cambio de estrategia de la Casa Blanca. Según informes, Trump detuvo una operación naval destinada a forzar el paso por Ormuz luego de que Arabia Saudita negara el uso de su espacio aéreo y bases militares para dicha misión. Actualmente, se discute un memorando de entendimiento que no solo busca el cese de la guerra, sino también establecer un marco para negociar el programa nuclear iraní. No obstante, la tensión persiste en el terreno; mientras Teherán estudia las condiciones, un ataque israelí en Beirut acabó con la vida de un alto comandante de Hezbolá, poniendo a prueba la frágil tregua en la región.
A nivel interno, el panorama en Irán es complejo. Tras la represión de manifestaciones masivas a inicios de año, sectores de la población civil expresan escepticismo y temor ante un acuerdo que consolide al régimen actual sin ofrecer mejoras en las libertades ciudadanas. Por ahora, el portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baqai, ha confirmado que transmitirán sus observaciones a Pakistán, país que funge como mediador principal en este proceso que podría reconfigurar la estabilidad geopolítica y económica de la región.








