Bajo consignas como “queremos soluciones” y “necesitamos trabajar”, un grupo de aproximadamente 20 personas afectadas por el incendio del edificio Multicomercio se concentró en la intersección de las calles Chile y Cuenca. Los manifestantes, entre los que se encontraban dueños de locales cercanos y propietarios de vehículos atrapados en el siniestro, expresaron su desesperación tras cumplir 14 días sin poder operar sus negocios. Entre los testimonios destaca el de Kenia Salguero, quien además de perder su automóvil, mantiene su maquinaria de producción bloqueada dentro del perímetro de seguridad, lo que ha fragmentado la estabilidad de su familia y su sustento diario.
Por su parte, Álex Anchundia, gerente de Segura EP, acudió al sitio del plantón para explicar que la reactivación de la zona depende estrictamente de la demolición de la estructura. Según el funcionario, el perímetro de seguridad de 100 metros se mantendrá vigente mientras las torres sigan en pie, debido al riesgo de colapso. Aunque se ha permitido el ingreso controlado de 27 personas para retirar mercadería, Anchundia enfatizó que los edificios ya no son habitables y deben ser derrocados, mencionando que una demolición parcial de los primeros cuatro o cinco pisos permitiría reducir el riesgo para reabrir comercios progresivamente.
Actualmente, técnicos municipales realizan mediciones diarias con drones especializados para analizar el desplazamiento de la estructura y determinar los pasos a seguir. Mientras no exista un plazo definido para la demolición total, la administración local ha planteado alternativas de apoyo que incluyen el uso de albergues y la posible reubicación temporal de los comerciantes en sectores como el Malecón del Salado o Puerto Santa Ana. No obstante, para los afectados, la prioridad sigue siendo obtener respuestas concretas y estudios técnicos que les devuelvan la calma y la capacidad de producir en su sector original.








