La comunidad ecuatoriana en Minnesota atraviesa días de extrema tensión debido a un despliegue de dos mil agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Desde el pasado veinte de enero, al menos siete compatriotas han sido detenidos, incluyendo casos dramáticos como el de una madre en Minneapolis cuyos seis hijos quedaron desamparados. Testigos denuncian un uso excesivo de la fuerza durante estos operativos, donde incluso ciudadanos estadounidenses han sido retenidos por error durante varios días, generando un clima de miedo que obliga a las familias a faltar a sus empleos y escuelas para evitar la deportación.

La Cancillería de Ecuador confirmó que mantiene contacto permanente con las autoridades locales y que, semanalmente, se coordinan dos vuelos de deportación desde Houston hacia Guayaquil. El cónsul Luis Espinoza informó que cuatro de los detenidos recientes fueron trasladados a centros de procesamiento en Texas. A pesar de la gravedad de la situación, casos emblemáticos como el de los niños Liam y Chloe han puesto en evidencia la vulnerabilidad de los menores en estas redadas. Mientras tanto, exdiplomáticos sugieren que el Gobierno debe mostrar mayor firmeza ante Washington para garantizar el respeto a los derechos humanos de los más de nueve mil ecuatorianos que son repatriados anualmente.








