La tranquilidad de la medianoche de este viernes 9 de enero de 2026 se vio interrumpida por una serie de detonaciones de alto calibre en el sector del Batallón del Suburbio, al suroeste de Guayaquil. Residentes de las viviendas aledañas captaron en video el sonido de ráfagas continuas que, por su intensidad y cadencia, corresponderían a armas de largo alcance o fusiles. El incidente generó pánico inmediato en los moradores, quienes buscaron refugio en sus hogares mientras las imágenes del suceso comenzaban a viralizarse en redes sociales, alertando sobre la magnitud del enfrentamiento en una zona estratégica de la urbe.
Los reportes ciudadanos coinciden en situar el origen de los disparos en el área posterior de las calles 45 y N, justo en la orilla del estero Salado. Según testimonios publicados en plataformas digitales, los sospechosos habrían utilizado lanchas rápidas para movilizarse y ejecutar el ataque desde el agua, aprovechando la oscuridad y la complejidad geográfica del ramal del estero para emprender la huida. Esta modalidad de ataque fluvial se ha vuelto recurrente en los sectores ribereños de Guayaquil, facilitando la incursión y el escape de grupos de delincuencia organizada que operan en la zona.








