California enfrenta una crisis de contaminación atmosférica este miércoles 21 de enero de 2026. Tras un periodo de lluvias intensas, el actual estancamiento de aire invernal ha disparado las concentraciones de partículas PM2.5 —partículas finas de hasta 2,5 micrómetros de diámetro—. Según los mapas de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), los índices de calidad del aire (AQI) han alcanzado niveles clasificados como “no saludables” en gran parte del Valle Central. Los expertos advierten que estas partículas son capaces de ingresar al torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de hospitalizaciones por asma y problemas cardiovasculares de forma inmediata.
La Junta de Recursos del Aire de California (CARB) ha emitido recomendaciones estrictas para grupos vulnerables, incluyendo niños, adultos mayores y mujeres embarazadas. Las autoridades instan a los residentes a mantener puertas y ventanas cerradas, utilizar purificadores de aire con filtros de alta eficiencia y evitar cualquier tipo de ejercicio físico al aire libre mientras persistan las alertas. En localidades como Bakersfield y Fresno, los rangos de seguridad han sido superados ampliamente, obligando a suspender actividades recreativas en escuelas y centros comunitarios para proteger la salud respiratoria de los menores.
El pronóstico indica que la mala calidad del aire se mantendrá hasta que un nuevo sistema frontal logre dispersar los contaminantes acumulados. Hasta entonces, la EPA recomienda a los ciudadanos consultar constantemente la plataforma AirNow antes de planificar traslados o actividades fuera del hogar. Esta situación resalta la vulnerabilidad climática de la región, donde los cambios bruscos de humedad a sequía invernal crean condiciones ideales para la formación de neblina tóxica que afecta la calidad de vida de residentes y turistas por igual.








