Este lunes 5 de enero de 2026, la Asamblea Nacional de Venezuela inaugura su nuevo período legislativo para el quinquenio 2026-2031. El Palacio Federal Legislativo, en el centro de Caracas, es el escenario donde se juramentarán los directivos de este poder del Estado, que cuenta con una amplia mayoría oficialista pero también con el retorno de sectores opositores. La sesión inaugural ocurre en un clima de extrema incertidumbre, marcado por la reciente captura del mandatario Nicolás Maduro y el comunicado de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ha comenzado a firmar actos oficiales como presidenta encargada del país.
La agenda parlamentaria, que originalmente tenía como prioridad una reforma constitucional impulsada por Maduro para “actualizar y fortalecer los derechos” de la Carta Magna, se encuentra ahora supeditada a la resolución de la acefalía presidencial. El Parlamento deberá determinar la validez de la asunción de Rodríguez, quien ya ha propuesto una “agenda de cooperación” a la administración de Donald Trump. La juramentación de Rodríguez ante la Asamblea Nacional es el paso constitucional pendiente que la opinión pública y la comunidad internacional observan con atención para determinar la legalidad del nuevo mando ejecutivo.
Mientras se instala el Legislativo, Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecen este lunes ante un tribunal federal en Nueva York. El exmandatario enfrenta una acusación formal que incluye cuatro cargos graves: conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armamento de guerra. El traslado de Maduro a territorio estadounidense el pasado 3 de enero ha forzado al nuevo Parlamento a sesionar en un escenario sin precedentes, donde la reforma constitucional podría ser postergada para priorizar la estabilización política del país.








