El concejal Óscar Antonio Montilla Iriarte, de 56 años, fue asesinado el pasado lunes en un establecimiento comercial de su propiedad en Soledad, Atlántico. Montilla, quien formaba parte del Concejo de Calamar (Bolívar), se encontraba en su local de venta de lácteos cuando fue abordado por tres sujetos. Según reportes oficiales, los atacantes simularon ser clientes para ingresar al negocio; tras ganar acceso, uno de ellos desenfundó un arma de fuego y disparó repetidamente contra el cabildante, acabando con su vida en el lugar.
La Policía ha iniciado las investigaciones pertinentes y, hasta el momento, ha logrado la detención de tres personas presuntamente vinculadas con el homicidio. Aunque el caso sigue bajo indagación, las autoridades manejan la extorsión como una de las hipótesis principales del crimen, dado que Montilla era el dueño del comercio donde ocurrió el ataque. Este suceso ha generado una fuerte preocupación en la región norte de Colombia, sumándose a la ola de violencia que afecta a representantes locales.
El asesinato de Montilla Iriarte se produce en un clima de alta tensión política, a pocas semanas de las elecciones legislativas del 8 de marzo. En esa misma fecha, los ciudadanos también participarán en consultas para definir a los candidatos que competirán en la primera vuelta presidencial el 31 de mayo. De no haber un ganador con mayoría absoluta, la contienda final se definirá en una segunda vuelta el 21 de junio, en un proceso electoral que ahora se ve empañado por ataques directos contra figuras públicas.








