El asesinato de Anthony Jaya, estudiante de la Universidad Central del Ecuador, ha conmocionado a la capital tras revelarse los detalles de su desmembramiento y las tragedias previas que marcaron a su entorno familiar. Jaya fue reportado como desaparecido tras acudir a una cita en el norte de Quito para prestar dinero; poco después, su familia recibió videos extorsivos donde criminales exigían 200,000 dólares bajo amenazas de muerte. Los restos del joven fueron hallados el 12 de enero en una camioneta abandonada en Guamaní, junto a panfletos atribuidos a la organización delictiva Los Lobos, en un intento de los atacantes por justificar el crimen bajo supuestas consignas de seguridad.

La investigación dio un giro relevante con la detención de un adolescente de 17 años en el Comité del Pueblo, quien fue reconocido por la hermana de la víctima en los videos enviados por los captores. Este hecho revive el dolor de la familia Jaya, pues en 2023, Anthony fue quien lideró la denuncia por el asesinato de su hermano Freddy en Babahoyo, quien fue decapitado e incinerado tras un confuso incidente con agentes de tránsito. Mientras la Fiscalía de Pichincha avanza en el proceso contra el menor detenido, expertos legales señalan que, pese a la brutalidad del acto, la pena máxima para el procesado bajo el sistema de adolescentes infractores sería de ocho años de aislamiento.









