La desclasificación de nuevos documentos judiciales relacionados con el caso Jeffrey Epstein ha vuelto a poner en el foco a las princesas Beatriz y Eugenia de York, hijas del príncipe Andrés Mountbatten-Windsor y Sarah Ferguson. Aunque no se les acusa de ninguna irregularidad directa, los archivos revelan cómo sus padres mantuvieron una relación cercana con el financista estadounidense condenado por delitos sexuales, lo que las ha convertido en “víctimas” indirectas del escándalo.

Según la información publicada por medios como Yahoo Vida y Estilo y HOLA, basada en los expedientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Epstein conoció a las entonces jóvenes princesas (de 19 y 20 años) en su mansión de Palm Beach, Florida, en compañía de su madre Sarah Ferguson. La exesposa del príncipe Andrés buscó en varias ocasiones impresionar al magnate: le pidió incluso matrimonio en tono jocoso y solicitó favores económicos, como 20.000 libras para cubrir alquileres y vuelos.

Entre los correos electrónicos desclasificados destacan peticiones de Epstein para que Sarah o alguna de sus hijas guiara a un contacto por el Palacio de Buckingham. Además, se revelan mensajes en los que Ferguson hace comentarios de tono grosero sobre una de sus hijas, mientras esperaba su regreso de un fin de semana con su entonces novio. Por su parte, el príncipe Andrés envió fotografías de Beatriz y Eugenia —incluyendo imágenes de ellas escalando el Mont Blanc y en bicicleta— a Epstein en los años 2010-2011.

Uno de los episodios más llamativos data de 2006: Epstein y el productor Harvey Weinstein asistieron a la celebración del 18º cumpleaños de Beatriz en la Royal Lodge, apenas dos meses después de que se emitiera una orden de arresto contra Epstein por agresión sexual a una menor.

A pesar de que Beatriz (37 años) y Eugenia (35 años) no enfrentan acusaciones formales y mantienen sus títulos reales gracias a la protección del rey Carlos III, el escándalo ha profundizado su distanciamiento de la vida pública y de la Familia Real. La relación con sus padres se ha deteriorado notablemente: fuentes cercanas indican que Eugenia ha cortado todo contacto con el príncipe Andrés, mientras que Beatriz intenta mantener un equilibrio delicado para no romper del todo los lazos familiares.

Estos nuevos detalles, surgidos de la filtración de millones de páginas de documentos, han reavivado el debate sobre las consecuencias colaterales del caso Epstein en figuras periféricas de la realeza británica, que siguen pagando el precio de las decisiones de sus progenitores años después del suicidio de Epstein en prisión y de las condenas relacionadas con su red de abuso.








