Ben Affleck, de 53 años y ganador del Óscar, abrió su corazón sobre la crianza de sus hijos durante una entrevista con E! News en la premiere mundial de su nueva película El botín (The Rip), el pasado 13 de enero de 2026. El protagonista de clásicos como Good Will Hunting y Argo dejó claro que no tiene intención de empujar a sus tres hijos —fruto de su matrimonio con Jennifer Garner— hacia el mundo de la actuación.
“Cuando tienes una vida pública, les impones algo a tus hijos y eso es complicado. Realmente queremos darles espacio para que descubran qué es lo que quieren hacer. No los empujaría a eso”, explicó Affleck. “Son brillantes, encantadores y maravillosos, los amamos y estamos orgullosos de ellos… y esperamos que no desperdicien su vida actuando”, remató con un tono claramente burlón y jocoso que provocó risas entre los presentes.
Los hijos de la expareja son Violet (20 años), estudiante de la Universidad de Yale y conocida por su activismo social y político (incluyendo su participación en temas como el acceso al aire limpio y la defensa de la privacidad de los hijos de celebridades desde pequeña), Fin (17 años), quien tiene un empleo típico de adolescente en una tienda, y el menor Samuel (13 años).

Affleck enfatizó que crecer lejos de la fama fue “una bendición” en su propia vida y que busca transmitirles esa libertad. Aunque los tres han estado bajo el ojo público por ser hijos de dos estrellas de Hollywood, tanto él como Garner han intentado protegerlos y fomentar una crianza lo más normal posible.
El actor también ha sido firme en enseñarles el valor del esfuerzo y del dinero: en una anécdota reciente mencionó cómo le puso límites a Samuel cuando quiso comprar unas zapatillas Dior Air Jordan 1 valoradas en 6.000 dólares, recordándole: “Yo tengo el dinero. Tú estás en quiebra”.
Con esta declaración, Ben Affleck reafirma su prioridad como padre por encima de su exitosa carrera en el cine, apostando por que sus hijos encuentren pasión y realización en cualquier camino que elijan… siempre y cuando no sea, al menos en broma, “desperdiciar su vida” en la interpretación.









