Incomunicación absoluta, luz artificial las 24 horas y un control policial sin contacto directo definen la rutina en la Cárcel del Encuentro, el complejo de máxima seguridad que el Gobierno de Ecuador habilitó en noviembre pasado. Durante un recorrido oficial, autoridades del Ministerio del Interior y el SNAI confirmaron que el centro ya custodia a 635 de los 800 reos que puede albergar, incluyendo a cabecillas de bandas como alias “Fede”, “Negro Tulio” y “Chuky”, además de figuras de alta relevancia judicial como el exvicepresidente Jorge Glas y Pablo Muentes. Los internos permanecen en sus celdas todo el día, recibiendo alimentos y medicinas a través de pequeñas ranuras, en un entorno diseñado para eliminar los lujos y la influencia externa de las estructuras criminales.
El ministro del Interior, John Reimberg, enfatizó que en este recinto “se acabaron las salidas a hospitales”, gracias a un centro de salud interno equipado con tecnología para emergencias, odontología y radiología. La seguridad se extiende más allá de los muros con un radio de exclusión de 2,5 kilómetros, vigilancia aérea constante y sistemas que han neutralizado más de 500 drones. Ante el incremento de capturas en operativos recientes, Reimberg adelantó que entre marzo y abril de 2026 iniciará la construcción de un nuevo megacentro para más de 15.000 privados de la libertad, mientras se acelera la adecuación de “La Roca” para trasladar a mujeres de alta peligrosidad.








