La economía de Colombia ha desafiado los pronósticos más pesimistas al consolidarse como la de mejor rendimiento en América Latina durante el 2025, según destacó el semanario británico The Economist. Con un crecimiento del 3,6% en el tercer trimestre, la nación superó las expectativas de analistas internacionales que vaticinaban un estancamiento bajo la administración de Gustavo Petro. Este dinamismo ha sido impulsado principalmente por una recuperación notable en el consumo privado y un mercado laboral robusto que alcanzó una tasa de desempleo del 8,2%, un mínimo histórico para el país. Expertos como el exministro José Antonio Ocampo señalan que, a pesar de la incertidumbre inicial, la formalización del empleo ha avanzado significativamente, representando tres cuartas partes de los nuevos puestos de trabajo generados durante el último año.

A pesar de los indicadores positivos, persisten señales de alerta relacionadas con la sostenibilidad del gasto público y un déficit fiscal que ronda el 6,2%. Economistas advierten que la inversión extranjera se mantiene en niveles mínimos debido a la desconfianza del sector empresarial y la reducción de la actividad en los rubros minero y petrolero. Asimismo, el próximo gobierno que resulte electo en mayo de 2026 enfrentará el reto ineludible de sanear las finanzas estatales y controlar una inflación que ha mostrado resistencia a bajar. No obstante, el fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar y el buen momento del sector agropecuario, especialmente del café, brindan un respiro financiero. La estabilidad de las instituciones y la separación de poderes en Colombia han sido factores clave para mantener la confianza de los mercados internacionales en medio de un panorama regional complejo.








