La zona del edificio Multicomercio, en el centro de Guayaquil, permanece bajo un estricto cerco de seguridad tras el devastador incendio iniciado el pasado 11 de febrero. Aunque el Cuerpo de Bomberos concluyó las tareas de extinción el domingo 16 de febrero —luego de 130 horas de combate al fuego—, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas mantienen bloqueado el perímetro entre la avenida Eloy Alfaro y Febres-Cordero. Esta medida responde a la resolución del COE Cantonal, que prohíbe el ingreso debido al “alto riesgo estructural” del inmueble, cuya estabilidad será evaluada este jueves por una mesa técnica de ingenieros especializados.
El drama de los pequeños comerciantes
La tragedia no solo afecta a quienes perdieron sus bodegas, sino a los locales vecinos que enfrentan la parálisis operativa:
- Crisis en acuarios: Luis Marín, un comerciante venezolano, lucha por mantener con vida a sus peces mediante generadores eléctricos improvisados. La suspensión del servicio de CNEL ha provocado la muerte de numerosas especies en la zona.
- Costos de reubicación: Los afectados denuncian que los precios de alquiler para locales temporales son inalcanzables, lo que los deja sin alternativas para salvar su sustento.
- Seguridad y vigilancia: El COE ha solicitado la intervención de la Fiscalía ante reportes de ingresos no autorizados y robos, planteando incluso la instalación de un cerramiento físico reforzado en el perímetro.
Para asistir a los damnificados, el Municipio mantiene activa una carpa de registro y el sistema C5GYE para canalizar ayuda humanitaria y alojamiento temporal. Sin embargo, la incertidumbre predomina entre los comerciantes, quienes deberán esperar al informe técnico definitivo de la mesa estructural para saber si podrán recuperar lo poco que quedó de sus negocios o si la estructura deberá ser judicializada y demolida por seguridad pública.








