Un seguidor del equipo Aberdeen, identificado como David Gowans, fue sentenciado a dieciocho meses de prisión tras declararse culpable de agredir gravemente al futbolista Jack MacKenzie. El incidente ocurrió durante un encuentro de la liga escocesa, cuando el agresor lanzó un fragmento de un asiento que impactó directamente en el rostro del deportista, causándole una laceración profunda y una desfiguración permanente. El juez a cargo del caso calificó la acción como irresponsable y peligrosa, subrayando que no existe otra alternativa que la privación de libertad para castigar este tipo de conductas violentas en los estadios. Además de la pena de cárcel, el atacante recibió una prohibición de diez años para ingresar a cualquier recinto deportivo.

Durante el juicio se reveló que el agresor se encontraba bajo los efectos del alcohol, habiendo consumido una cantidad considerable de licor antes de ingresar al estadio. La defensa argumentó que su cliente se sentía avergonzado por el incidente, describiéndolo como un error desastroso que ha arruinado su vida personal y profesional. Por su parte, el club Aberdeen ya había impuesto una sanción de por vida al individuo, impidiéndole el acceso a cualquier partido de la institución. El futbolista afectado, quien debió ser retirado en silla de ruedas tras el golpe, actualmente continúa su carrera en otro equipo, mientras que la fiscalía advirtió que no tolerará actos que pongan en riesgo la seguridad de los protagonistas y del público en general.








