El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas emitió una alerta sobre las devastadoras consecuencias económicas del conflicto en Medio Oriente. Según el organismo, si las hostilidades contra Irán persisten y el precio del petróleo se mantiene por encima de los cien dólares, casi cuarenta y cinco millones de personas adicionales entrarían en inseguridad alimentaria aguda. La parálisis del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz y los riesgos en el mar Rojo están disparando los costos de energía, combustibles y fertilizantes. Esta situación afecta especialmente a regiones de Asia y África que dependen críticamente de las importaciones, amenazando con alcanzar un nuevo récord histórico de trescientos sesenta y tres millones de personas con hambre a nivel mundial.
A diferencia de la crisis provocada por la invasión a Ucrania, que afectó directamente la producción agrícola, el conflicto actual golpea el centro energético del planeta. El subdirector ejecutivo del PMA, Carl Skau, advirtió que la correlación entre los mercados de energía y alimentos podría generar una catástrofe humanitaria similar a la de dos mil veintidós si no se garantiza una financiación adecuada. El análisis detalla que el sudeste asiático y el África subsahariana enfrentarán los mayores incrementos en los niveles de carestía, con subidas proyectadas de hasta el veinticuatro por ciento. Ante este escenario, la ONU insta a una respuesta internacional inmediata para evitar que el alza en los costos de logística y producción de alimentos anule los esfuerzos de asistencia en las naciones más vulnerables.








