Con llamados a la paz y denuncias, gobiernos de América Latina han comenzado a reaccionar sobre los reportes de explosiones en Venezuela que el gobierno de Nicolás Maduro calificó como una “agresión militar” de EE.UU. este sábado 3 de enero. Las detonaciones se escucharon durante horas de la madrugada en distintas zonas de Caracas y del vecino estado La Guaira, de acuerdo con reportes de ciudadanos y periodistas. Los gobiernos de Colombia, estado fronterizo con Venezuela, y de Cuba, aliado político de Caracas en la región, fueron los primeros en pronunciarse tras la difusión de la noticia. “El Gobierno de la República de Colombia observa con profunda preocupación los reportes sobre explosiones y actividad aérea inusual registrados en las últimas horas en la República Bolivariana de Venezuela, así como la consecuente escalada de tensión en la región”, dijo en X el presidente colombiano Gustavo Petro.
“El país adopta una posición orientada a la preservación de la paz regional, y hace un llamado urgente a la desescalada, exhortando a todas las partes involucradas a abstenerse de acciones que profundicen la confrontación y a privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos”, continuó el mandatario colombiano. Petro anunció que su gobierno ha dispuesto medidas para proteger a la población civil y preservar la estabilidad en la frontera colombo-venezolana. Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel denunció los hechos y demandó “urgente” una reacción de la comunidad internacional contra lo que considera un “criminal ataque” de EE.UU. a Venezuela. “Nuestra #ZonaDePaz está siendo brutalmente asaltada. Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra Nuestra América”, añadió Díaz-Canel.








