La industria florícola ecuatoriana enfrenta un escenario agridulce en la temporada de San Valentín 2026. Según cálculos de la asociación Expoflores, los ingresos del sector caerán aproximadamente seis millones de dólares en comparación con el año pasado, situándose entre los 274 y 276 millones. Alejandro Martínez, presidente ejecutivo del gremio, explicó este miércoles que el principal freno es el arancel del 15 % impuesto por el gobierno de Estados Unidos, que al sumarse a las tasas previas eleva la carga impositiva al 21,8 %, mermando la rentabilidad de las fincas pese a que la demanda internacional se mantiene vigente.
Paradójicamente, el volumen de exportación registrará un crecimiento de hasta el 3,5 %, alcanzando las 39.000 toneladas enviadas por vías aérea y marítima. Esta paradoja económica se debe a picos de producción irregulares causados por variaciones climáticas que adelantaron o retrasaron las cosechas en las más de 1.300 fincas del país. Ramón Miró, gerente de Quiport, calificó el desempeño logístico del aeropuerto de Quito como “espectacular”, informando que solo entre finales de enero y el 1 de febrero se movilizaron más de 17.000 toneladas en 332 vuelos de carga, principalmente hacia los centros logísticos de Miami y Ámsterdam.
La temporada de San Valentín es vital para la economía nacional, ya que representa el 30 % de las ventas anuales de un sector que genera empleo para 120.000 personas. Aunque Ecuador se consolida como el tercer exportador mundial de flores y el aeropuerto Mariscal Sucre escala al quinto puesto en volumen de carga en Latinoamérica, la preocupación persiste por los altos costos operativos. Los productores advierten que, de mantenerse las sobretasas en su principal mercado, la competitividad frente a potencias como Colombia y Holanda podría verse seriamente comprometida en los próximos ciclos comerciales.








