La Oficina Nacional de Estadística (ONE) de China presentó este lunes 19 de enero de 2026 un informe que confirma una acelerada crisis demográfica. Durante el año 2025, la tasa de natalidad se desplomó a 5,63 nacimientos por cada 1000 habitantes, la cifra más baja registrada desde la fundación de la República Popular. Con un total de 7,92 millones de partos, el país experimentó una reducción del 17 por ciento en comparación con el año anterior. Esta tendencia persiste a pesar de que el gobierno abandonó la política del hijo único hace una década y ha implementado subsidios de 500 dólares anuales por cada hijo menor de tres años para incentivar la fertilidad.
La población total de China se estima ahora en 1404 millones de habitantes, marcando un descenso de 3,39 millones de personas en solo un año. Expertos señalan que factores como el elevado costo de la educación, la carga de cuidar a padres ancianos y la prioridad otorgada a la carrera profesional están alejando a los jóvenes del matrimonio y la paternidad. A largo plazo, las proyecciones de Naciones Unidas advierten que, de mantenerse este ritmo, la población china podría reducirse a unos 633 millones para el año 2100, lo que comprometería la sostenibilidad de su sistema productivo y de pensiones.
En respuesta, Pekín ha eliminado tarifas en guarderías públicas y ha aplicado medidas poco convencionales, como impuestos a anticonceptivos y bonos directos por hijos. Sin embargo, China se sitúa hoy entre las naciones con menor fertilidad del planeta, en niveles similares a Japón e Italia, y solo superada por Corea del Sur. Con una tasa de mortalidad de 8,04 por cada 1000 habitantes (11,31 millones de decesos en 2025), el crecimiento natural sigue en terreno negativo, planteando una encrucijada para una economía que creció un 5 por ciento el año pasado, enfrentando un futuro con menos trabajadores y más dependientes.








